
Cuando era pequeña, le daban miedo las inyecciones. Su madre le decía que tenía que ser una chica valiente, que no tenía que llorar. Y aunque estaba aterrada, aunque lo único que quería era echar a correr en dirección opuesta, no lloró una sola vez.
Era una chica valiente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Recuerdos.